Familia
Alejandro Zapata, si bien perdió a su padre a una edad temprana, creció en una familia muy unida. La falta de una imagen paterna, contrario a lo que pudiera pensarse, resultó una motivación para la superación: la carencia que tuvo que superar, primero gracias al empeño de su madre, y luego el trabajo propio para alcanzar las metas, formó una de las cualidades que todas las personas cercanas a él, le reconocen. Esa cualidad es la tenacidad, además de la habilidad para trabajar en equipo. Desde la punta, como lÃder y excelente coordinador, ha enfrentado muchos retos que conllevan convivir con muchas personas, pero es uno el que fundamentalmente le llena de orgullo: la formación de una familia que hoy sigue siendo sólida y que a pesar de los problemas que nunca faltan en este tipo de organizaciones, ha sabido unirse en los momentos oportunos para evitar el naufragio.
El matrimonio entre Alejandro Zapata y Marcela Suárez del Real, dio como fruto a tres hijos, Alejandro, Mauricio y Marcela, quienes han heredado el espÃritu de lucha que impulsó a su padre a luchar por un futuro mejor. Ese futuro, es el que ellos hoy disfrutan y que no por eso son insensibles a su comunidad: son jóvenes activos que participan en eventos destinados a la creación de conciencia social en la ciudadanÃa.
La familia es el núcleo de las sociedades, y son todos esos pedacitos los que constituyen la grandeza de una sociedad: es en ella que viven los valores que habrán de formar a los futuros ciudadanos. Por eso una sociedad sana, forzosamente proviene de un conglomerado mayoritario de familias sanas. Alejandro Zapata siempre ha defendido a la familia porque de ella depende el bienestar de la sociedad el dÃa de mañana: sin valores, la ciudadanÃa se resquebraja hasta el punto de perder el camino.
Cualquier aspecto público, concerniente a satisfacer las necesidades, ya sean económicas, espirituales y de carácter moral, tiene su trinchera en cada hogar. Ahà se siembran los valores que harán posible la formación de ciudadanos responsables y comprometidos con el desarrollo de su comunidad. Por experencia, Alejandro Zapata sabe la importancia de la familia: sin ella, él nunca hubiera podido reponerse a los tropezones y a las crisis. En su madre, encontró el aliento para formar la suya, y en Marcela, su mujer, el apoyo para trabajar por sus hijos. Todos estos valores que fueron herramientas suyas, encontraron eco en su crianza.
San Luis PotosÃ, que aspira a la modernidad y a la abundancia de empleo, debe comenzar por sanar cada uno de los hogares en todos los municipios.






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